Ubicado en la paradisíaca y turística ciudad de Playa del Carmen, Quintana Roo, el proyecto nace de la necesidad de crear uno de los complejos multifamiliares de lujo en el área, donde el confort y la exclusividad se unen para repuntar la zona habitacional sur oeste de la ciudad, para quienes llegan en busca de lujo y seguridad; todo ello como parte de una serie de viviendas unifamiliares y multifamiliares que se desarrollan en dicha zona.

Rodeada de equipamiento como centros comerciales, tiendas departamentales, escuelas; y a unos metros de una vialidad estratégica para la ciudad que nos dirige en 3min a la carretera Cancún-Tulum, permitiéndole así una mejor movilidad y comunicación a los diversos atractivos del corredor turístico que le ofrece la Riviera Maya.

El complejo se desarrolla de la siguiente manera; iniciando por la volumetría, esta se concibe como un cuerpo blanco que flota en el espacio, mostrándose sincero al dejarnos ver en su interior por medio de las transparencias que se logran con los vanos, y nos permiten traspasar el cuerpo y dejando inclusive que el aire fluya con mayor libertad en él.

Este primer cuerpo descansa sobre otro más pequeño y discreto en su base, que equilibra la composición en sus tres fachadas exteriores.

Al interior una serie de ligeros planos horizontales direccionan el flujo peatonal en los diferentes niveles que a su vez son enmarcados por una serie de prismas verticales que dan ritmo al volumen en su fachada interna / íntima.

Funcionalmente iniciamos el recorrido del proyecto con un acceso enmarcado por una estructura de acero que nos direcciona al interior del primer vestíbulo de distribución, aquí podemos continuar por las escaleras hasta el primer nivel o permanecer en la planta baja, ya sea para terminar en alguno de los seis departamentos o en el área amenidades.

En esta última encontramos a la protagonista del área, la alberca central, que se desplaza paralelamente al edificio, acompañada de la cascada central forjada por tiras horizontales de marmol travertino, con un sutil escalonamiento para una mejor fluidez al momento que el agua la recorra y termine en la alberca. A los laterales de la cascada se levantan cuatro cuerpos de onix en forma de estelas, que por su transparencia permiten la luminosidad cálida que termina enmarcando el remate visual del área común.

Por último, a cada extremo ubicamos un área de convivencia y servicios que junto con las áreas jardinadas acaban por equipar el espacio.

Los departamentos que encontramos en este nivel poseen una distribución estratégica de tal manera que las zonas sociales (sala-comedor) y las recámaras principales miren hacia las áreas comunes, y las de servicios junto con las recámaras secundarias se encuentren en la fachada principal del edificio. 

Ubicándonos nuevamente en el vestíbulo principal donde encontramos el núcleo de escaleras, como punto de comunicación vertical del edificio, nos dirigimos hacia el primer nivel. Aquí los corredores de distribución se desplazan a lo largo del edificio mirando a las áreas comunes del mismo.

Al ingresar a los departamentos en planta alta, la vista se fuga hacia el exterior, gracias a los vanos de piso a techo que permiten liberar la masividad de los muros de concreto, logrando así, un espacio más traslúcido y amplio en su interior.

Funcionalmente el dpto. Se divide en dos zonas muy marcadas, la primera pública y de servicio y paralelamente la privada o de descanso.

Al entrar encontramos el área de servicios que consta de ½ baño y el centro de lavado, ambas posicionadas de tal manera que sean discretas en el espacio. Más adelante nos ubicamos en la cocina abierta.

Su configuración en “L”, acompañada de la isla (dependiendo del departamento), permite poder entablar comunicación con las áreas sociales, invitando a la convivencia. Continuamente el comedor funciona como complemento del anterior y vínculo entre la sala, ambos como puntos de encuentro. Por último los grandes ventanales se abren al exterior, dando paso al balcón que prolonga la amplitud de toda la zona social al dejar que el exterior entre, así también haciendo que la sala gane metros hacia afuera.

La segunda zona es la privada o de descanso, que se posiciona paralelamente a la primera. La primera recamara, cercana al acceso, es la secundaria, ésta con vanos angostos de piso a techo mirando hacia el corredor exterior; que por su orientación hacia el poniente, definieron las dimensiones de los vanos.

La primera cercana al acceso, se encuentra la recamara secundaria, en esta la orientación hacia el poniente definieron las dimensiones de los vanos, decidiéndo por dos ventanas angostas y verticales de piso a techo que miran el corredor exterior. A un costado se encuentra el baño para uso exclusivo de esta recamara secundaria

Regresando nuevamente al área social, ahora al frente de la sala hallamos la recamara principal. Lo primero que nos cautiva al entrar son los vanos horizontales que se comunican con el exterior del edificio, haciendo que automáticamente el espacio se sienta más libre, amplio y luminoso. A un costado encontramos el closet vestidor que se complementa con el baño.

La intención principal al momento de diseñar el edificio en general, fue la de generar espacios continuos y fluidos, precisamente para que estos se sintieran más amplios y libres. 

Antara-Playa-del-Carmen-2

0 comentarios

Deja un comentario